TOTS SANTS, UNA FIESTA CON UN ORIGEN RELIGIOSO LLENA DE DULZURA Y SABOR
Antiguamente, la noche del 31 de octubre existía la costumbre en los pueblos y en la ciudad de que pandillas de niños fuesen de casa en casa pidiendo dulces, con un diálogo ritual que empezaba por «què hi ha res per ses ànimes?». Y así iban recogiendo dulces, frutos secos y, con suerte, algún huevo de gallina, que entonces eran muy preciados.
Entonces, las almas eran muy presentes en la vida ibicenca, almas que rondaban pendientes de ir al purgatorio, y que podían llegar gracias a misas y oraciones de las personas que los recordaban.
La noche de tots Sants era tradicional la “trencada de pinyons” alrededor de la mesa donde se comían piñones, frutos secos, granadas y buñuelos. La velada recogía historias de miedo, muchas de ellas protagonizadas por almas, y las almas de las personas allegadas estaban presentes con una vela encendida toda la noche acompañada de comida por si venían.
La superstición alrededor de las almas era muy fuerte y se suponía que si no se honraba la voluntad de la persona muerta, esta se aparecería.
*Triau qué tradición queréis recuperar:
1/ La ”Trencada de pinyons”, es tiempos de piñones, de almendras, de granadas, cakis y nueces. Una tradición sabrosa y saludable
2/ “Panellet”s. En las Baleares, sólo en las Pitiusas tenemos la tradición de los “panellets”.
3/ Especialmente en en el sur de la isla mantienen viva la tradición de preparar una “frita de porcella” por el día de “Tots Sants”, de carne más tierna y jugosa, como antesala de la matanza del cerdo.
4/ Los buñuelos acompañan cualquier encuentro durante estos días.
5/ Era costumbre en la ciudad regalar rosarios de dulces a los niños, y también que estos fueran de casa en casa pidiendo dulces con la fórmula: Què hi ha res per ses ànimes? Y la respuesta de la casa: “Ni mancos pes cossos”. Nada de «truco o trato».
